Son varios días los que he pasado sin atar significados los unos a los otros. Solo movimientos de ritmos inciertos hay en mi cuerpo; solo un cuerpo tengo, que tal vez está vacío. Pero ya un humo violeta veo expandirse como un gas hacia las paredes internas del cilindro que es mi tronco- prisión. Una escalera en forma de caracol creo entrever. El humo se vuelve amarillo y el cilindro una discoteca. El tiempo es el de mis 15 años, mi imagen, la de una princesa que nunca fui.
Y eso es lo que me está pasando últimamente: veo imágenes de mí misma que mías no son, porque solo movimientos de ritmos inciertos hay en mi cuerpo.
Sentidos tus versos.. es una escalera sin fin..
ResponderBorrarMe quedo en silencio..
Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos
Será tu energía interna que busca organizar tus recuerdos con sus significados????''''
ResponderBorrarHermosa tu manera de dejarte llevar por las palabras!
Un abrazo.
igual me siento... tan incierta... tan distante de mi...
ResponderBorrarGrazie per essere venuto dal mio blog (espero haberlo escrito bien!)^^
and yes... write in an other language is so liberating... at least for me...
saludos sinceros!
Es curioso cómo puedes mirar tantas imágenes de tu pasado y verte desde fuera como si mirases a un extraño desde un balcón. De todas formas sí que había un germen de tí en esa quinceañera. Eres y no eres o eras y no eras la de ahora. Digamos que a tus quince años estabas subiendo la escalera y ahora has avanzado peldaños, puede que caídas porque no hay dónde sujetarse...
ResponderBorrarMuy sugerentes tus palabras.
ResponderBorrarSurrealistas y sugerentes.
Voy a leer un poco más.
Gracias por las tuyas.
Saludos.
Hay momentos en los que las palabras explican lo ilógico de los sentimientos. Este hermoso texto me habla de eso.
ResponderBorrarHay una autora (Bruner) que sostiene que narramos toda vez que necesitamos encontrar un sentido a lo inexplicable, que narramos para explicarnos el mundo y así vamos hilvanando con un cierto sentido los acontecimientos de la vida.
Te mando un beso.
Daniela:
ResponderBorrarY seguimos en sintonía: a lo que me pasa, con menos exquisitez que tú, yo le llamo crisis existencial
Pero no es malo verse en retrospectiva como una Princesa, o eso me parece a mí.
Muchas gracias por tu visita a mi blog
Desencuentros con la imagen, la interna y la externa, un espejo con lo que éramos y en algún lugar de nuestra redefinida memoria ambas imágenes como una matruska, una dentro de la otra.
ResponderBorrarUn beso con aromas de encina y romero.
Daniela en el aire... Danielainarie.
ResponderBorrarHola Adolfo,
ResponderBorrarLa escalera que vi cuando escribí este texto era solo una escalera sin fin, como dices tú, pero creo que también sin inicio; ahora que pienso de nuevo en ella la pienso hacia arriba, como saliendo de tal prisión. Ya pasó.
Gracias por tu visita...
Hola Neo,
ResponderBorrarDefinitivamente el humo es mi energía moviéndose y el violeta el color de la reorganización... Siempre que tu también estés hablando del humo violeta.
¡Saludos!
Fille de la nuit,
ResponderBorrar"Distante" es la palabra exacta
Salut!
Hola Houellebecq,
ResponderBorrarEs curioso, y no. Tal vez permaneceremos para siempre unos extraños de nosotros mismos.
¡Saludos!
Hola Toro salvaje,
ResponderBorrarGracias por tu visita y gracias por lo de surrealista, creo que es algo de familia.
¡Saludos!
Hola 1600,
ResponderBorrarNo sé si los sentimientos sean ilógicos en sí o si más bien su lógica sea ilógica en el plano de la razón.
Tienen toda la razón tú y Bruner, gracias por hacérmela conocer.
¡Saludos!
Hola Marichuy,
ResponderBorrarLo mío no llegó a crisis existencial; fue sólo una sensación de inmovilidad que me incomodó y me cambió el ritmo. Y ahora me tengo que acostumbrar a lo nuevo, quién sabe por cuanto tiempo.
Lo de la princesa lo interpreto de la manera siguiente: a los 15 años no me sentí como una princesa, cuando tal vez debí haberlo sentido. Hoy tomo mi fragmento atrapado en ese tiempo (atrapado porque no llegó a ser una princesa) y logro convertirlo en princesa, o sea, liberarlo y superar completamente esa edad que ya pasó.
Muchas gracias por tu visita. Nos estaremos leyendo...
Hola Mimí,
ResponderBorrarMe gusta tu interpretación de la matruska. Muchas gracias.
Te imagino en una casa en el campo que ya se está volviendo fría y necesita encender la chimenea. Hay mucho verde, tal vez porque ha llovido...
Hola Antonio,
ResponderBorrarGracias por tu visita.
Bonito juego fonético que hiciste con mi nombre...
¡Saludos!
En realidad quise decir Danielaire, como Apollinaire, por lo de surrealista, pero la cagué, jeje...
ResponderBorrarDaniela
ResponderBorrarEsta mañana encontré en mi bandeja de correo -merced a la generosidad de una querida amiga- un hermoso poema de Mahmud Darwix ("El viajero le dijo al viajero"). Este verso, en especial, me tocó muy de cerca; espero sea de tu agrado.
"¿Soy el que soy?
¿Estoy allí... o estoy aquí?
En cada "tú" hay un yo,
yo soy el tú interpelado, no cabe exilio
si yo te soy. No cabe exilio
si tú me eres. No cabe exilio
si el mar y el desierto son
la canción del viajero al viajero:
No volveré como me fui,
no... por nada del mundo"
ººººººººººººº
Saludos
Muy Bello poema
ResponderBorrarUn Abrazo!!
Me encanta la fuerza con que arrancas este relato y esa incertidumbre que se ciñe a tu cuerpo y te retiene sin dejarte libertad para ser tú misma. ¡Formidable!
ResponderBorrarYo creo que todos nos sentimos así alguna vez en nuestra vida, Daniela. De todos modos, si te sirve de algo, te puedo decir que yo nunca fui, ni soy ni creo que sea nunca una princesa, ¡ni quiero serlo! Cada uno es como es, y hay que estar orgulloso de ello.
ResponderBorrarAsí que ánimo, y adelante.
¡Un besazo!
Gracias Marichuy, y gracias a tu amiga, por hacerme conocer a este poeta.
ResponderBorrarHola Antonio,
ResponderBorrarTambién es como Baudelaire... pero ellos son demasiado grandes...
¡Saludos!
Leo,
ResponderBorrarMuchas gracias.
Abrazos a ti también.
Hola Sechat,
ResponderBorrarGracias por tu visita y que bueno que te gustó. Y sí, cuando tenía 15 años no era yo misma.
¡Saludos!
Hola Dama Blanca,
ResponderBorrarGracias por tu visita. NO me acuerdo si a mis 15 años, momento que recordé en este pequeño relato, yo quería ser una princesa, pero hoy me veo hacia atrás como una que quiso ser algo y no lo logró, algo como una princesa, cosa que para nada quiero ser hoy, que no veo como algo triste, sino como algo ajeno. El malestar de ese recuerdo, la culpa que veo en mi a 15 años no es tanto la de no haber sido una princesa, sino la de haber deseado ser una princesa... y esa es una reflexión importante para algo que tengo que continuar escribiendo más tarde, pero ya basta... gracias por haber sido un espejo psicoanalista también...
Yo intuyo, Daniela, que aquella princesa sigue estando allí, y que lucha por verse liberada.
ResponderBorrarTus textos siempre tan originales y sugerentes.
Besos.
Te he leído toda, y sabes que?
ResponderBorrarTe creo.
Gracias por visitarme, me dió un gusto extraño, al leerte medio intuyo lo que pueda ser.
De lo tuyo, obvio decirte que esto es lo que más me gustó.... siento.... nose.
Empatía quizá.
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